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Ögödei Khan: el hijo de Gengis Kan que llevó el Imperio Mongol hasta Europa

Descubre la historia de Ögödei Khan, tercer hijo y sucesor de Gengis Kan, el gobernante que organizó el Imperio Mongol mientras sus ejércitos conquistaban China, Rusia y Europa.

Cuando eres hijo de Gengis Kan tienes un pequeño problema. Da igual lo que hagas en tu vida: probablemente tu padre siempre será más famoso que tú. Puedes conquistar países, gobernar millones de personas y mandar ejércitos hasta la otra punta del planeta, pero en cualquier conversación acabarás siendo “el hijo de Gengis”. Eso es exactamente lo que le ocurrió a Ögödei Khan, uno de los gobernantes más importantes del siglo XIII y, posiblemente, uno de los grandes responsables de que las conquistas de Gengis no terminaran convirtiéndose en un gigantesco montón de territorios imposibles de controlar.

Ögödei nació aproximadamente en 1186 y era el tercer hijo de Gengis Kan. Desde joven participó en campañas militares de su padre, incluida la gigantesca guerra contra el Imperio corasmio. Pero su papel verdaderamente importante llegó cuando comenzó a plantearse la sucesión. Gengis tenía varios hijos y aquello podía terminar perfectamente como suelen terminar estas cosas cuando hay una barbaridad de territorio y poder de por medio: con una pelea familiar de dimensiones continentales. Ögödei apareció como una opción capaz de mantener cierto equilibrio entre las distintas ramas de la familia y terminó siendo designado sucesor. Tras la muerte de Gengis en 1227, Ögödei fue proclamado Gran Kan en 1229.

Lo que heredó era absolutamente descomunal. Gengis Kan había conquistado territorios desde el norte de China hasta Asia Central, pero había una diferencia gigantesca entre conquistar un lugar y administrarlo. Puedes entrar en una ciudad, derrotar a su ejército y plantar tu bandera. Perfecto. Pero al día siguiente alguien tiene que recaudar impuestos, mantener las rutas, transmitir órdenes y evitar que aquello se convierta nuevamente en un puto caos.

Y ahí está una de las grandes aportaciones de Ögödei. Durante su gobierno se reforzó la maquinaria administrativa mongola. Se realizaron censos, se estableció un sistema fiscal más organizado y se utilizaron funcionarios y gobernadores para controlar las diferentes regiones. La conquista empezaba a transformarse en gobierno. Porque incluso el guerrero mongol más salvaje termina descubriendo que un imperio necesita funcionarios.

También desarrolló Karakórum como capital imperial. En mitad de Mongolia comenzó a consolidarse el centro político de un territorio gigantesco. Desde allí podían llegar enviados procedentes de lugares situados a miles de kilómetros. Comerciantes, diplomáticos, soldados y funcionarios circulaban por un imperio que conectaba regiones que hasta entonces parecían pertenecer a mundos completamente diferentes.

Para conseguirlo era fundamental una de las grandes herramientas del poder mongol: el Yam. La red de postas permitía que mensajeros imperiales recorrieran enormes distancias cambiando caballos durante el camino. Ögödei amplió esta infraestructura y protegió rutas y pozos. Aquello era el internet mongol del siglo XIII, solo que en lugar de fibra óptica había caballos corriendo por la estepa con un señor intentando no dejarse los cojones sobre la silla.

Pero que Ögödei fuese un administrador competente no significa que los mongoles hubieran decidido convertirse de repente en una tranquila asociación de comerciantes. Las conquistas continuaron a una escala brutal. En el este, las campañas contra la dinastía Jin terminaron con la caída de Kaifeng y el colapso definitivo del Estado Jin en 1234. Corea también sufrió repetidas invasiones mongolas.

Y entonces el Imperio miró hacia Occidente.

En 1235 se tomó la decisión de realizar una gigantesca campaña hacia las tierras situadas más allá del Volga. Entre los principales protagonistas estaban Batu Khan, nieto de Gengis, y Subotai, probablemente uno de los mejores generales que han existido. Las fuerzas mongolas derrotaron a los búlgaros del Volga y después entraron en los territorios de los Rus. Ciudades que parecían seguras comenzaron a caer una detrás de otra.

En diciembre de 1240 llegó uno de los golpes más famosos: Kiev fue conquistada. Y aquello no fue el final. Era prácticamente la puerta de entrada.

En 1241 los mongoles entraron directamente en Europa Central. Una fuerza avanzó hacia Polonia y derrotó a sus enemigos en Legnica. Mientras tanto el ejército principal dirigido hacia Hungría obtuvo una victoria devastadora en Mohi. Las defensas europeas habían descubierto un problema bastante serio: aquellas tropas podían moverse a una velocidad extraordinaria, atacar desde múltiples direcciones y coordinar operaciones a una escala que sus adversarios tenían enormes dificultades para comprender.

Los mongoles alcanzaron el Danubio y realizaron operaciones hacia territorios todavía más occidentales. Exploradores llegaron hacia Bohemia y la zona de Viena. De repente, algo que años antes habría parecido completamente absurdo empezaba a plantearse como una posibilidad: los ejércitos creados en las estepas de Mongolia estaban llamando a la puerta de Europa Central.

Y entonces, en diciembre de 1241, murió Ögödei Khan.

Su muerte abrió el problema sucesorio y alteró la situación política del imperio. Las fuerzas mongolas abandonaron Europa Central en 1242. Tradicionalmente se ha relacionado directamente la retirada con la necesidad de resolver la sucesión, aunque los historiadores también señalan otros posibles factores logísticos y estratégicos. Lo que sabemos es que la expansión hacia Europa perdió aquel impulso.

Las fuentes describen a Ögödei como un hombre aficionado a beber en cantidades poco recomendables incluso para los estándares medievales. Su salud se deterioró y murió el 11 de diciembre de 1241, posiblemente como consecuencia de un derrame o fallo orgánico, aunque circularon rumores de envenenamiento. Después llegaría un complicado periodo de sucesión antes de que su hijo Güyük fuese proclamado Gran Kan en 1246.

Ögödei nunca tendrá la fama de su padre. Gengis Kan es uno de esos personajes históricos que directamente se comen cualquier conversación en la que aparecen. Pero quizá ahí esté lo interesante. Gengis creó una gigantesca máquina de conquista. Ögödei ayudó a convertir aquella máquina en un imperio capaz de recaudar impuestos, transmitir órdenes, administrar territorios y continuar expandiéndose simultáneamente desde China hasta Europa.

Gengis Kan había demostrado que los mongoles podían conquistar medio mundo.

Ögödei demostró que también podían intentar gobernarlo.

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