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Bartholomew Roberts: el pirata que capturó cientos de barcos y desafió a la Marina británica

Descubre la historia de Bartholomew Roberts, el pirata galés que pasó de marinero capturado a capitán temido en todo el Atlántico entre 1719 y 1722.

Cuando alguien menciona a los grandes piratas de la historia, lo normal es que aparezcan Barbanegra, Henry Morgan o algún personaje con más películas que dientes. Pero hay uno que, en cuestión de barcos capturados, dejó a muchos a la altura del betún. Se llamaba Bartholomew Roberts. Era galés, navegó por el Atlántico a comienzos del siglo XVIII y en menos de tres años se convirtió en uno de los capitanes piratas más temidos de su época.


Se le atribuyen más de cuatrocientas capturas, aunque la cifra exacta es discutida y no existe un registro completo que permita comprobarlas todas. Lo que sí está claro es que su actividad fue extraordinaria. Y lo mejor es cómo empezó todo: lo capturaron otros piratas.


En junio de 1719 Roberts navegaba en el Princess, un barco dedicado al tráfico de personas esclavizadas en la costa occidental africana. No había nada de romántico en aquel negocio. Entonces apareció Howell Davis, un pirata galés que capturó la embarcación y obligó a varios marineros a incorporarse a su tripulación. Entre ellos estaba Roberts, que de repente se encontró rodeado de delincuentes armados y con pocas posibilidades de marcharse.


Unas semanas después, Davis murió durante una emboscada en la isla de Príncipe. Sus hombres necesitaban un nuevo capitán y decidieron elegirlo mediante votación. El elegido fue Roberts. Según la tradición, apenas llevaba seis semanas entre ellos. De marinero capturado a jefe de una banda pirata. Una promoción profesional bastante más rápida que la de cualquier oficina.


El nuevo capitán necesitaba botín para mantener a su tripulación. Y pronto encontró una oportunidad extraordinaria frente a Brasil. En la bahía de Todos los Santos había una flota portuguesa de unos cuarenta y dos barcos mercantes, según las narraciones de la época. En lugar de atacar indiscriminadamente, Roberts consiguió información sobre cuál transportaba el cargamento más valioso y fue directamente a por él.


El botín descrito por las fuentes incluía oro, mercancías y una cruz adornada con diamantes. Algunos detalles de la operación pueden estar exagerados por los relatos posteriores, pero el ataque a la flota portuguesa se convirtió en uno de los golpes más célebres de su carrera. Imagina reunir decenas de barcos para viajar protegido y que aparezca un pirata, te quite una de las mejores presas y desaparezca. No es el informe que quieres presentar a tus superiores.


Roberts también se hizo famoso por la organización de su tripulación. Los artículos piratas atribuidos a sus hombres regulaban el reparto del botín, las compensaciones por heridas y las disputas internas. Las apuestas por dinero estaban prohibidas y las luces debían apagarse a las ocho de la tarde. Las peleas personales tenían que resolverse en tierra. Puedes robar barcos por medio océano, pero como organices una timba fuera de horario, el capitán se cabrea.


Eso no convertía a aquellos hombres en defensores de la libertad. Su actividad incluyó violencia, saqueos y ataques a embarcaciones relacionadas con el tráfico esclavista. Entre los episodios más crueles atribuidos a su tripulación figura el incendio de un barco negrero en Ouidah con personas esclavizadas a bordo. Las normas internas de los piratas no significaban respeto por sus víctimas.


Roberts actuó en Brasil, el Caribe, Terranova y las costas africanas. En 1720 llegó a Trepassey, donde su presencia provocó que numerosas tripulaciones pesqueras abandonaran sus barcos. Su reputación empezó a funcionar como otra arma. Algunos capitanes preferían rendirse antes que enfrentarse a una banda cuya fama crecía con cada captura.


Pero aquella actividad también atrajo la atención de la Marina británica. El 10 de febrero de 1722, frente a la costa occidental africana, cerca de cabo López, Roberts se enfrentó al HMS Swallow, comandado por Chaloner Ogle. Esta vez no tenía delante un mercante indefenso, sino un buque de guerra preparado para combatir.


Según la famosa narración publicada en 1724, Roberts apareció vestido con una elegante casaca roja y sombrero adornado. Durante el enfrentamiento murió alcanzado por el fuego enemigo. El relato tradicional cuenta que sus hombres arrojaron su cuerpo al mar para evitar que los británicos lo exhibieran. Nunca se recuperó su cadáver.


El Royal Fortune fue capturado y decenas de sus hombres acabaron ante la justicia británica. Cincuenta y dos integrantes de la tripulación fueron ejecutados. La derrota de Roberts se convirtió en uno de los grandes golpes contra la piratería atlántica y en un símbolo del final de su Edad de Oro.


¿Fue realmente el pirata más exitoso de la historia? Si hablamos de número de barcos capturados, aparece habitualmente entre los primeros puestos. Las cifras populares superan las cuatrocientas presas, aunque deben entenderse como estimaciones históricas y no como una contabilidad perfecta. Lo indiscutible es que su carrera fue tan intensa como breve.


No necesitó una barba llena de mechas encendidas ni un cargo de gobernador para entrar en la historia. Le bastaron menos de tres años, una tripulación armada y una cantidad indecente de barcos robados. Una carrera corta, muy rentable para algunos durante un tiempo y con un final bastante jodido. Así fue Bartholomew Roberts: el hombre que llegó a la piratería sin buscarla y terminó convirtiéndose en uno de sus grandes protagonistas.

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