• Yasuke

    Yasuke

    No sabemos su nombre original. No sabemos con certeza su lugar exacto de nacimiento. No sabemos qué fue de él después. Y precisamente por eso su figura funciona tan bien. Porque tiene lo justo de historia para ser real y lo justo de misterio para convertirse en leyenda.

  • Uesugi Kenshin

    Uesugi Kenshin

    A Kenshin se le conoce como el Dragón de Echigo. Y el apodo le queda como un guante de hierro. Porque este hombre no iba por la vida dando sensación de “vamos a dialogar”. Kenshin daba sensación de “he rezado, he preparado el ejército y ahora vamos a resolver esto de la forma más desagradable posible”.

  • Honda Tadakatsu

    Honda Tadakatsu

    Honda Tadakatsu no fue uno de esos personajes históricos a los que hay que inflarles el currículum para que parezcan interesantes.

  • Sanada Yukimura

    Sanada Yukimura

    Sanada Yukimura no fue el señor que ganó Japón. No fundó un shogunato, no dejó una dinastía gobernando con cara de superioridad y no murió sentado en un palacio mientras alguien le abanicaba la gloria. Sanada Yukimura perdió. Perdió fuerte.