• Harald Hadrada

    Harald Hadrada

    Harald Hardrada no era un vikingo cualquiera. Era el tipo de cabrón que, si viviera hoy, estaría dirigiendo empresas, ejércitos y probablemente algún negocio turbio al mismo tiempo. No improvisaba, no dudaba y, desde luego, no se conformaba.

  • Haral Hardrada escondía su fortuna como cabrón listo que era

    Haral Hardrada escondía su fortuna como cabrón listo que era

    Mientras muchos vikingos iban por ahí saqueando como si no hubiera mañana, gastándose lo que robaban en alcohol y fiestas, Harald Hardrada jugaba en otra liga. Porque sí, también mataba, también saqueaba… pero además pensaba. Y eso ya lo hace bastante más peligroso.

  • El vikingo que fue guardaespaldas del emperador (y cobraba por matar)

    El vikingo que fue guardaespaldas del emperador (y cobraba por matar)

    Hay gente que nace para ser rey… y luego está Harald Hardrada, que decidió primero hacerse una carrera a base de hostias bien dadas y después ya si eso coronarse. Porque claro, eso de ir paso a paso está sobrevalorado cuando eres un animal de guerra con cerebro.

  • Erik el Rojo

    Erik el Rojo

    Hay gente que cuando la caga… se esconde. Se hace pequeño. Desaparece. Y luego está Erik el Rojo, que cuando la liaba —que era bastante a menudo— lo único que hacía era irse más lejos y liarla aún más grande. Porque Erik no era un tipo normal. Era un problema con piernas. Violento, impulsivo y con cero interés en llevarse bien con nadie. Lo expulsaron de Noruega. Luego de Islandia. Y no precisamente por discutir en una cena… sino por matar gente. Varias veces. Un currículum bastante jodido incluso para estándares vikingos. Pero aquí es donde empieza lo interesante. Porque…