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¿Por qué los romanos estaban obsesionados con las orgías, los banquetes y ponerse hasta arriba de vino?
Si hacemos caso a las películas, Roma era una mezcla entre una discoteca de Ibiza, un bufé libre de cinco estrellas y una despedida de soltero que se había ido completamente de madre. Togados por todas partes, vino corriendo como si fuera agua y emperadores organizando fiestas tan absurdas que harían parecer moderada una noche de festival.
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Marco Licinio Craso
Su fortuna era tan enorme que incluso para los estándares de una aristocracia acostumbrada al lujo resultaba escandalosa. Sin embargo, por mucho oro que acumulara, siempre había una espinita clavada en su orgullo.
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Yasuke
No sabemos su nombre original. No sabemos con certeza su lugar exacto de nacimiento. No sabemos qué fue de él después. Y precisamente por eso su figura funciona tan bien. Porque tiene lo justo de historia para ser real y lo justo de misterio para convertirse en leyenda.
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Uesugi Kenshin
A Kenshin se le conoce como el Dragón de Echigo. Y el apodo le queda como un guante de hierro. Porque este hombre no iba por la vida dando sensación de “vamos a dialogar”. Kenshin daba sensación de “he rezado, he preparado el ejército y ahora vamos a resolver esto de la forma más desagradable posible”.


