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El samurái que pintaba después de reventarte
No era el típico guerrero que se pone a pintar flores porque ha descubierto su lado sensible. Musashi entendía que todo era lo mismo: espada, pincel, mente. Todo iba de control, de ritmo, de precisión. Lo que cambiaba era la herramienta.
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El samurái que dormía donde le salía de las narices
Dormía donde podía. En el monte, en una cueva, en cualquier rincón donde no le apuñalaran mientras roncaba. Y no era por dejadez. Era estrategia pura.
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Erik «Hacha sangrienta»
Hijo de Harald Cabellera Hermosa, Erik no tenía precisamente un camino fácil hacia el trono. Tenía hermanos, rivales y una lista bastante larga de gente que también quería mandar. Así que hizo lo que cualquier vikingo con pocas ganas de negociar haría: empezó a eliminar competencia.
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Gunnhild: la mujer que hacía que Erik «Hacha Sangrienta» pareciera casi simpático
Si creías que Erik Hacha Sangrienta era lo más peligroso de su casa, espera a conocer a Gunnhild. Porque sí, detrás de ese vikingo con cara de pocos amigos había una mujer que, según las sagas, tenía más mala leche que él… y eso ya es decir.



