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Erik el Rojo
Hay gente que cuando la caga… se esconde. Se hace pequeño. Desaparece. Y luego está Erik el Rojo, que cuando la liaba —que era bastante a menudo— lo único que hacía era irse más lejos y liarla aún más grande. Porque Erik no era un tipo normal. Era un problema con piernas. Violento, impulsivo y con cero interés en llevarse bien con nadie. Lo expulsaron de Noruega. Luego de Islandia. Y no precisamente por discutir en una cena… sino por matar gente. Varias veces. Un currículum bastante jodido incluso para estándares vikingos. Pero aquí es donde empieza lo interesante. Porque…
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Groenlandia: la mentira más brillante de la historia vikinga
Vamos a decirlo claro: Groenlandia no es verde. Ni lo fue. Ni lo va a ser. Es hielo. Es viento. Es un sitio que te quita las ganas de vivir en cuanto bajas del barco. Pero hace más de mil años, un vikingo pelirrojo con bastante mala leche decidió que ese pequeño detalle no iba a arruinarle el plan. Porque Erik el Rojo no descubrió Groenlandia… la vendió. Y la vendió como si fuera el puto paraíso. Imagínate la escena: gente en Islandia, jodida, con frío, con problemas… y aparece este tío diciendo que hay una tierra nueva, fértil, llena…
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Erik el Rojo: el tipo que convirtió el exilio en su puto negocio
Hay gente que cuando la vida le pega una hostia… se queda en el suelo. Y luego está Erik el Rojo, que cada vez que la liaba —y la liaba fuerte— simplemente hacía una cosa: se iba más lejos y volvía a empezar… pero más bestia. Porque lo de Erik no fue mala suerte. Fue un patrón. Primero lo largan de Noruega. Luego de Islandia. Y no por robar gallinas precisamente, sino por ir dejando cadáveres por el camino. Era un problema con barba roja y muy mala leche. Pero aquí viene lo interesante: en lugar de esconderse, decidió que…
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Bjorn “Costado de Hierro”
Hay gente que nace con un apellido… y gente que nace con una losa. Y si tu padre es Ragnar Lodbrok, más te vale espabilar o te comen vivo. Porque claro, el mundo espera que seas igual de salvaje, igual de brillante y, si puede ser, aún más bestia. Y ahí es donde entra Bjorn. Porque este tipo no quiso ser “el hijo de”. Ni de coña. Bjorn salió al mundo con una idea muy clara: si tengo que ganarme un nombre, lo voy a hacer a base de golpes. Y vaya si lo hizo. Desde joven ya apuntaba maneras,…



